Sonido escénico y construcción de sentido

Un evento sonoro en el marco de las artes escénicas y audiovisuales es un elemento polisémico que construye sentido y participa del entramado de relaciones múltiples que se generan entre y con los espectadores, los actores, el universo ficcional y el espacio físico de la representación.
El sonido vive y convive con el texto de manera sincrónica, e intrínsecamente relacionado con el espectador y su experiencia.
El sonoro es un fenómeno físico escénicamente omnipresente, puesto que no entiende de plateas, escenarios o cuarta pared. Actúa simultáneamente en el espacio sonoro de la representación y en el universo sonoro del relato y, a nivel colectivo, opera construyendo sentido de conjunto, pertenencia e identidad.

La escucha activa, oír es un recorte constructor de sentido

La construcción de sentido en el plano sonoro como en cualquier otro de la comunicación, sucede tanto en la emisión como en la recepción del mensaje.
Oír es una acción. Oír es hacer un recorte selectivo de la información sonora del entorno y su movimiento. El acto de oír es poner mayor atención en solo algunos de los eventos sonoros que nos rodean y dejar fuera del campo de nuestro interés otros, por lo general los mas tenues, como los sonidos mínimos y constantes del ambiente.

Los sonidos que nos rodean están ahí, ocurre que las orejas no tienen párpados y no tenemos forma natural de evitarlos. Suenan, suceden alrededor formando un continuo sonoro, una constante nube conceptual de la información del entorno: espacial, corporal, sensorial, cultural, geográfica, o estética. Incontables eventos sonoros que se acumulan y suceden simultánea, consecutiva, alternada e ininterrumpidamente. Un cúmulo de información a partir de la cual el sujeto/oyente decide, acciona, se posiciona y se relaciona en y con el mundo.

El sonido como propuesta estética

En el marco de las artes escénicas, los eventos sonoros que se suceden en el transcurso de una representación son producto de la voz, la acción, el movimiento, y todo soporte o dispositivo sonoro y musical que se decida incluir, según los criterios estéticos propios de cada propuesta.
Cada función se desarrolla según una partitura de eventos sonoros, previamente seleccionados, curados, compuestos, entrenados y ensayados. La voz de los actores, los pasos sobre el escenario, los materiales del dispositivo escénico, y todo sonido, conjunto de sonidos, ruidos y músicas que se decida incluir en la propuesta; conformarán el gran conjunto sonido escénico, el cual será resultado o producto de una construcción estética colectiva.
El diseño sonoro opera como constructor de sentidos y significados, estéticos, poéticos, sociales y culturales. A través de los múltiples eventos sonoros que lo constituyen se manifiestan la trama, el texto, la urgencia dramática, el carácter de los personajes y el universo ficcional de la propuesta.

El sonido

El sonido es onda, pero no materia.

No se palpa. No se ve. Se percibe con las membranas.

El sonido es canoa para los conceptos del habla pero de verdad no los necesita. El sonido es pensamiento profundo. Es sentimiento en tanto relativo a una función sensible. Movimiento de las emociones, de la tensión al reposo.

Balanceo sobre el tiempo. Energía en movimiento.

El sonido es comunicación, es con otros, conecta individuos separados.
El sonido identifica, reúne grupos. Manifiesta.

El sonido es muchas cosas, pero no materia.

Quizás para la materia el sonido es subversivo. Agitador de partículas, excitador de moléculas. Pulsiona ondas, réplicas, ecos. Movimientos regulares y sucesivos que mantienen una frecuencia y en ese devenir afecta a los materiales. Reorganiza partículas y estructuras pequeñas. Excita cuerpos, los agita, los hace vibrar y resonar según frecuencias, acentos y ritmos que trae en su germen.
El sonido es consecuencia y proyección del movimiento. 

El silencio

El silencio es humus, el sustrato donde el sonido puede crecer.

Silencio es espacio quieto.

Silencio es tiempo sin movimiento, no acción.

silencio es pausa.

 

Espera.

 

Permanencia.

 

 

En la incomodidad del silencio los sonidos mínimos nacen con fuerza.

Un silencio es algo vivo, no es tan solo ausencia, vive y existe en el binomio sonido/silencio. Uno la condición de posibilidad del otro. Opuestos complementarios necesarios. El silencio es tan rico y vívido como el sonido que lo antecede o lo sucede. Lleva consigo las marcas de los sonidos que le dieron origen y final, y todos los sentidos que las circunstancias le impriman: necesario, experiencia, paz, tensión, crisis, desconsuelo, plenitud.

En la vida en comunidad, sobre todo en las ciudades, el silencio es un bien muy escaso.
A nivel colectivo existe como acuerdo social. Escuelas, funerales, hospitales, templos y museos proponen pautas tacitas de actitud silenciosa
En las artes peformáticas y combinadas, el silencio es lo que «damos» a cambio de la experiencia. Callar otorga la posibilidad de escuchar al otro. El silencio es la condición de posibilidad del sonido y el contrato sobre el que se apoya la escucha. Nombramos como tarea activa a permanecer silenciosos: hacer silencio. Estar quietos, en silencio y atentos para recibir una experiencia.
El pacto tácito teatral, el acuerdo ficcional entre platea y escenario comienza en ese silencio.

 

 

El pulso, la urgencia y el ritmo escénico

El sonido se revela como lenguaje escénico cuando se organiza a partir de un pulso y un ritmo que emergen directamente desde de la trama

En el escenario las historias se desarrollan como sucesión de diálogos, hechos y acciones organizados según la estructura de la trama y a través de una determinada extensión de tiempo. Ese devenir de dichos, gestos y movimiento, propio de cada relato, compone una secuencia temporal que sugiere un pulso y una determinada velocidad en el acontecer de los diferentes eventos sonoros, visuales y dramáticos.

La velocidad de ejecución de una obra tiene influencias emotivas y dramáticas en desarrollo del universo ficcional. La misma acción, melodía o dialogo puede evocar emociones vitales muy diferentes según la rapidez o lentitud con que sea presentada, lo que inevitablemente impacta en la lectura que de ello haga cada espectador. Por tal motivo, las artes que se valen del tiempo como la música, la danza, el teatro o cualquier otra de índole performática, tienen modos particulares y diferentes de estipular y medir el tiempo de ejecución que invocará un ritmo. Y también distinta forma de comunicarlo a quienes aspiren a ejecutar la partitura o montar la obra.

(…)

Los pulsos de una secuencia, ya sea en música, en un organismo biológico o en una escena de teatro, nunca son todos iguales en intensidad y/o duración. Hay algunos que son predominantes y condicionan también la manera de percibir a los demás. Los pulsos acentuados organizan la escucha y dan estructura a la monotonía, convierten una sucesión de pulsos en una serie vital con un ciclo y un desarrollo, que se nace en el impulso que propone un acento.

(…)

En artes escénicas en el desarrollo de una historia o una trama encontraremos que hay sucesos o escenas que funcionan como acentos en tanto son hitos del relato.
Esos hitos o acentos, son los puntos de interés imprescindibles sin los cuales sería imposible contar la historia. Los acentos son el punto de apoyo, el impulso de la serie vital, que manifiesta los estados, emociones y caracteres dramáticos de los personajes representados.

Dramáticamente, los hitos generan pregnancia. Proponen una atracción en los sucesos previos y necesarios para que el hito suceda. Los pone en relación y genera en ellos una urgencia o  “tendencia a”.  Por su parte los hechos y acciones posteriores funcionan como ecos o réplicas; son las consecuencias de los hitos, y muchas veces acompañan al espectador aún concluida la representación.

MG

La fuente sonora II

¿Qué suena?

A decir verdad todo y nada. En realidad los cuerpos y los objetos no suenan por sí mismos sino que suenan producto de una acción, latido, movimiento, fricción o impacto. En el movimiento los cuerpos, objetos o materiales hacen fricción con el aire y con otros objetos y materiales que a su vez ofician de caja de resonancia lo que permite que las pequeñas vibraciones se amplifiquen y sean audibles. En ese proceso de vibrar, amplificar y sonar de los cuerpos y materiales se construye el timbre, la identidad audible de los sonidos que percibimos como consecuencia del movimiento.

 

 

ConTexto 06

 

En el ámbito de las artes escénicas y representativas la carga informativa del mundo sonoro es uno de los múltiples elementos a partir de los cuales se construye un relato. El sonido es información simultánea a la visual pero de carácter diferente. Es información no reemplazable por otro lenguaje, que posee sus propiedades y características particulares.

¿Qué suena en una representación escénica? 

Suenan los actores, suenan los objetos, suenan los espectadores, suenan los materiales del dispositivo escénico. Además de equipos para reproducir música, artefactos sonoros y/o instrumentos musicales.

Durante el proceso de ensayos y montaje de un espectáculo es importante darle al actor la posibilidad, el espacio, el tiempo y los materiales para explorar todas las posibles fuentes sonoras. Salvo excepciones y propuestas específicas el actor en general trabaja en primera instancia con textos escritos, se conecta con el material a través del sentido y del sonido de los fonemas que hacen comprensible los textos de manera audible. Su tarea es precisamente la de convertir el texto al plano sonoro y su cuerpo es el canal y a la vez el instrumento. Gran parte del trabajo del actor consiste en buscar la sonoridad de sus palabras, en completar con información sonora simultánea que revela otros sentidos.

 

El actor conoce perfectamente el revés de la trama de buscar la cualidad sonora, es por eso que es preciso alimentar esa capacidad abriendole la posibilidad de explorar las posibilidades de los espacios, de los objetos, la utilería, y sus propias acciones.  Los ejercicios exploratorios sencillos tienen la capacidad de abrir ese enfoque para el actor que por naturaleza es sumamente receptor a la búsqueda lúdica sin espectativas de construcción musical.

¿Cómo suena? Paleta de sonidos; sonoridades ; identidades sonoras

Es el conjunto de sonidos, timbres y armónicos que construyen el universo sonoro del relato. Así como el dispositivo escenográfico, el vestuario, los objetos y la iluminación se pueden organizar en paletas de colores, los sonidos tambien pueden ser seleccionados y organizados en conjuntos que revelen un criterio, una familia, una tonalidad . Estas paletas pueden estar definidas por:

  • timbres y materiales como se hace usualmente en la música (metales, maderas, cuerdas, bronces, etc).
  • unidades-sistema significantes, evocación y referencia (sonidos de la naturaleza, motores y vehículos, timbres o telefonos que refieren a una época determinada)
  • estructuras-sistemas sonoros significantes preexistentes, citas sonoras y musicales, (discursos políticos, músicas preexistentes, canciones con letras cantadas, etc.)

 

 

La fuente sonora I

Dónde suena lo que suena? La respuesta a la pregunta viene pegada a cada sonido. Con cada evento sonoro percibimos una ubicación, una distancia, un tamaño, un peso, la amplitud de un espacio, etc.
En teatro, la ubicación de las fuentes sonoras opera a nivel espacial pero con influencias dramáticas. En el escenario los cuerpos y los objetos no son fijos, el movimiento, patrimonio del hecho vivo, es constante. Podemos comprender vínculos, conflictos y relaciones a partir de la ubicación de los personajes y otras fuentes sonoras en escena.
Lo que suena, además de brindar información de los espacios y situaciones del relato, mantiene la atención, dirige la mirada y estimula la emoción del espectador, cuya situación de escucha se plantea dentro de los límites de un espacio definido y en una ubicación que de alguna manera propone cierta inmovilidad. En esa escucha semi cautiva, los distintos eventos sonoros adquieren niveles de presencia o relevancia ya sea por intensidad, contraste de volumen, movimiento o ubicación de la fuente sonora.
Oír en la tridimensión de la caja escénica, es una experiencia sensorial muy diferente a la de oír sonido grabado y reproducido por parlantes, principalmente por la ubicación y procedencia de los sonidos. Ver y oír teatro filmado es una experiencia sensorialmente aburrida si la comparamos a presenciar una función.
Los equipamientos conocidos como “home theatres” apelan a la idea de sonido teatral para explicar un sistema de audio (5.1) que tiene la capacidad de reproducir los sonidos de manera distribuida en parlantes múltiples, dando al espectador la posibilidad de presenciar algo sonoramente similar a estar inmerso en una función de teatro, pero en su casa.
La multiplicidad de planos sonoros propia del teatro y las artes peformáticas, le da vividez y relieve a lo que sucede, la ubicación diferenciada de fuentes sonoras aporta otras informaciones y hace al espectador sentirse físicamente inmerso en el universo del relato.

El oído del alma

“Entramos en un cuento a través de la puerta del oído interior. El relato hablado toca el nervio auditivo que discurre por la base del cráneo y penetra en la medula oblonga justo por debajo del puente de Varolio. Allí los impulsos auditivos se transmiten a la conciencia o bien al alma, según sea la actitud del oyente.

Los antiguos anatomistas decían que el nervio auditivo se dividía en tres o mas caminos en el interior del cerebro. De ello deducían que el oído podía escuchar en tres niveles distintos. Un camino estaba destinado a conversaciones mundanas. El segundo era para adquirir erudición y apreciar el arte y el tercero permitía que el alma oyera consejos que pudieran servirle de guía y adquiriera sabiduría durante su permanencia en la tierra.

Hay que escuchar por lo tanto con el oído del alma, pues ésta es la misión del cuento.”

Clarissa Pinkola Estés. Mujeres que corren con los Lobos. 1992. Ediciones B .Barcelona 2001

Diseño Sonoro vs Musicalización

El diseño sonoro es el conjunto de técnicas, operaciones y procedimientos que tienen por objeto construir el universo sonoro ficcional de una propuesta escénica o un relato audiovisual.
Dentro de este conjunto las técnicas mas frecuentemente utilizadas son: la composición de música original, la edición de músicas preexistentes, la grabación de efectos sonoros requeridos por la escena o el texto, la utilización de instrumentos musicales en vivo (ya sea ejecutados por músicos o bien por los mismos actores) y la construcción de dispositivos sonoros específicos.

Una misma propuesta suele requerir mas de una o varias de estas acciones, por lo que la labor del diseñador de sonido escénico no puede limitarse a un conocimiento específicamente musical, debe saber comprender y dialogar con otros lenguajes técnicos, estéticos, escénicos, y prácticos. Así como trabajar en comunión con un director y en concordancia con un criterio general.
La labor implica también proponer soluciones a problemas y necesidades específicos de los actores, de la escena y la urgencia dramática, teniendo en cuenta el espacio acústico, las prestaciones y limitantes del equipo técnico y el presupuesto disponible.

Diseño sonoro no significa lo mismo que musicalización, que es usar músicas preexistentes para acompañar una propuesta teatral o audiovisual.
Componer música original tampoco es necesariamente plantear un diseño sonoro. Parece sutil la diferencia pero no es lo mismo subir al escenario música ajena y resignificarla que usar una que nació para ese fin específico.
Por diseño sonoro comprendemos a la estetización del conjunto total de eventos sonoros que suceden en una propuesta: música, voces, acciones, efectos, etc.

El diseño sonoro, la música original y la musicalización son herramientas distintas.  comprender bien las diferencias y posibilidades de cada procedimiento nos dará ventajas estéticas al montar un espectáculo.

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