Las didascalias son las acotaciones del autor que acompañan el texto dramático. En estas acotaciones es común encontrar sugerencias y soluciones escénicas, a veces de tipo prácticas, a veces estéticas. Hay autores que incluyen muchas acotaciones y otros que intentan evitar todo tipo de comentario que no sea indispensable para el desarrollo de la trama.

El director de una puesta tiene la opción de tener en cuenta o no los comentarios del autor, lo mismo sucede con el conjunto del equipo técnico (diseñadores de vestuario, escenografía, luz y sonido), que tendrán la opción de construir al pie de la letra cada comentario del autor o bien plantear un rumbo diferente e incluso opuesto.

“La madre asiente sin mirarlo. El hijo se levanta para irse a bañar.

La madre queda en la cocina lavando los platos. Llora. Llora mucho aprovechando que se quedó sola.

Suena el timbre inesperadamente. Se escucha de fondo el sonido de la ducha.”

Isla Flotante, víspera de Malvinas. Patricio Abadi.

Onírico. Buenos Aires. Argentina. 2015

 

¿Hay que hacer todo lo que acota/indica el autor? ¿Por qué?

Al momento de comenzar a plantear un proyecto con texto previo la primer herramienta con la que contamos es el libreto. En esta instancia inicial las acotaciones suelen ser sumamente útiles para la comprensión de la trama y de las características generales del universo ficcional que se plantea. En esta etapa una obra de teatro es una propuesta escrita que se vale de explicaciones y comentarios también escritos. Pero una vez comenzado el trabajo escénico comienzan a surgir posibilidades diferentes, ya sea porque el espacio o el equipamiento lo permite, porque el texto está escrito en una época diferente a la que tendrá lugar la representación y los comentarios son anacrónicos u obsoletos, porque el director pretende construir un universo ficcional diferente o extrañado al que imagino el autor, etc. Los motivos pueden ser múltiples lo importante es plantear un criterio claro que determine si tener en cuenta o no las didascalias. Para tomar una decisión y plantear un criterio claro y útil para todo el equipo escénico es importante analizar y conocer el rol de los elementos introducidos en las didascalias, entender su funcionamiento en la trama y en el desarrollo del relato:

El elemento acotado/presentado en la didascalia:

  • ¿hace avanzar la acción?
  • ¿es información necesaria para la comprensión de la acción?
  • ¿es una decisión de carácter estética del autor (o director) que responde a una poética particular?
  • ¿evoca una emoción o estado de ánimo particular del personaje/escena?
  • ¿es probable que una vez montada la escena el elemento acotado exista o suceda naturalmente sin necesidad de enfatizarlo con sonido, luz, escenografía o vestuario?

El diseñador de cualquier rubro técnico y estético ante todo resuelve problemas. Observa situaciones y plantea herramientas y procedimientos para transitarlas. En el caso del diseñador de sonido escénico, este trabajará en función de construir un plano sonoro claro, que propicie la comprensión del texto, de la trama y que funcione de manera orgánica y dinámica con el universo ficcional. Muchas veces las acotaciones del autor en el plano sonoro tienden a ser evocaciones de músicas preexistentes que el autor imagina como “banda de sonido mental” al momento de escribir una propuesta, pero cuando contrastamos estas sugerencias con la práctica escénica es común llegar a la conclusión de que la sonoridad o bien la música sugerida por el autor no funcionan con el resto de la propuesta. En mi opinión el diseño sonoro con pocos elementos suele funcionar mejor con el entramado de lenguajes que propone el hecho teatral. Limpiar todo ruido, música y sonido innecesario beneficia la comprensión y estimula la atención, ya que vitalizamos la presencia del silencio.

Una vez planteado el diseño sonoro general y antes de cerrar el material es importante volver a revisar cada sonido, efecto o pista grabada propuesta y analizar nuevamente el rol de cada elemento sonoro dentro de la propuesta:

lo que suena, colabora…

  • ¿al relato? (se entiende mejor la acción, la escena y/o la historia si suena X)
  • ¿a la puesta? (el ritmo de la escena funciona mejor si suena X; se construye un código escénico con otros lenguajes, si suena X;  etc)
  • ¿al actor? (el elenco, o algún actor manifiesta sentirse mas cómodo si suena X)
  • ¿en lo espacial? (suena x para absorber sonidos que no queremos que se destaquen como pasos, cambios de vestuario, ruido en el hall, etc?
  • ¿a la dinámica de la representación? (el plano sonoro incluye elemento extraescénicos como anuncio de inicio de función, avisos institucionales, músicas de apagón, música de saludo, músicas de entrada o salida de público, etc.)

 

Para seguir analizando el rol y función de las didascalias les remiendo este artículo que hace un estudio mas académico de éste elemento teatral:   http://sincronia.cucsh.udg.mx/schmid2.htm

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